MODULO 17. BALON DE CONTRAPULSACION.
BALON DE CONTRAPULSACION INTRAAORTICO
Me tomé la libertad de continuar con este tema ya que el BCPIAO es de uso común como dispositivo de soporte hemodinámico y complementa el publicado en el módulo anterior.
Efectos hemodinámicos del balón de
contrapulsación intraaórtico
El balón de contrapulsación actúa como una bomba auxiliar
del corazón, pero para ello necesita que el ventrículo izquierdo
del paciente mantenga una actividad significativa. Cuando el
balón se infla, aumenta la presión diastólica y esto contribuye
a mejorar el flujo sanguíneo coronario cerebral y sistémico. El
desinflado pre-sistólico disminuye la resistencia a la eyección
sistólica del VI con lo que el trabajo miocárdico y la demanda
de oxígeno del mismo se reducen.
El aumento en el GC es de aproximadamente 1 litro por minuto,
lo que beneficia al paciente.
¿Cómo se contrapulsa un paciente?
El dispositivo debe funcionar según el ciclo cardíaco. Kantrowitz
expresó que “la eficacia hemodinámica de la contrapulsación
depende totalmente de la sincronización del inflado
y desinflado del mismo en relación con los diferentes eventos
del ciclo cardíaco”.
Por lo general se utiliza la señal del electrocardiograma del
paciente para disparar el inflado o desinflado, caso contrario
se puede utilizar la curva de presión arterial, o un ritmo de
marcapasos. Básicamente hay que entender que el inflado se
realiza durante la diástole y el desinflado durante la sístole,
(inflándose en la cúspide de la onda T y desinflándose al comienzo
del complejo QRS).
La contrapulsación se inicia disparada por el complejo QRS,
el balón inmediatamente se desinfla en el momento de la sístole,
con lo que se produce una remoción física de 30 a 40 cc de
volumen en el interior de la aorta.
Esta rápida disminución en el volumen aórtico hace que la presión
aórtica caiga justo antes del inicio de la eyección del ventrículo
izquierdo, o sea que éste al expeler la sangre lo hará
contra una carga o presión menor, con lo que su trabajo disminuye.
Tan pronto como la válvula aórtica se cierra, el volumen que
se había retirado durante la sístole por desinflado del balón, se
repone por inflado en la diástole. Este volumen aórtico ahora
expandido en 30 o 40 cc, aumenta la presión aórtica y por lo
tanto mejorará el flujo y la perfusión coronaria.
La presión diastólica aumentada en la aorta no afecta al ventrículo izquierdo porque la válvula aórtica está cerrada durante
la diástole y eso protege al ventrículo de lo que sucede retrógradamente a dicha válvula.
Otra de las ventajas es que también se incrementa el flujo sanguíneo
y la perfusión de otros órganos.
Básicamente al desinflar el balón dentro de la aorta se produce
un efecto similar al vacío reduciendo la resistencia vascular y
mejorando la propulsión de la sangre a través de la aorta.
Es como si se produjera un espacio virtual en el lugar que ocupa
el balón dentro de la aorta, generando casi una presión negativa
en ese sector.
Como en todo sistema hemodinámico con diferencia de presiones
a lo largo de su trayecto, las pérdidas de presión en algún
punto del circuito tienden a ser compensadas rápidamente
a partir de los lugares de más presión.
Por lo tanto, el momento inicial del desinflado debe coincidir
con el final de la fase de contracción isovolumétrica ventricular
y antes de la contracción isotónica, ya que se aprovecha
este efecto de vacío para convertir al ventrículo izquierdo en el
sector de mayor presión, modificando en consecuencia sus
condiciones de trabajo.
El trabajo mecánico que realiza el balón de contrapulsación se
traduce en un efecto metabólico importante.
La disminución en el consumo de oxígeno, se debe a la disminución
de la tensión parietal y de la frecuencia cardíaca por el
exceso de catecolaminas circulantes que hay en los casos de
bajo volumen minuto.
La disminución de la frecuencia cardíaca se debe a que al mejorar
el estado hemodinámico se reduce la cantidad de catecolaminas
y esto afecta favorablemente al inotropismo cardíaco.
La segunda etapa de la contrapulsación ocurre después del cierre
de la válvula aórtica y es el inflado del balón, esto produce una
onda de presión durante la diástole que genera un aumento de
la presión diastólica media y un desplazamiento de sangre de
30 a 40 ml del lugar que ocupará el balón al inflarse.
Al comienzo de la asistencia con el balón de contrapulsación
se nota un aumento del volumen minuto y del índice cardíaco
en un rango que varía entre un 20% y un 40%, y que está en
relación directa a la patología a tratar.
Esto se observa mientras el miocardio está insuficiente y se
nota que desaparece con la mejoría del mismo, al caso que se
llega a tener un mejor índice cardíaco cuando se suspende la
asistencia.
La contrapulsación por aumento de la presión diastólica, redistribuye
el flujo coronario a favor de las áreas isquémicas y
aumenta el flujo coronario por las colaterales existentes, pero
no funcionales.
Si las colaterales son pequeñas o no se han desarrollado, el
balón no tiene efecto sobre el flujo coronario distal a una obstrucción
severa, pero que en presencia de obstrucciones menores
o con colaterales bien desarrolladas se puede observar un
aumento de la presión diastólica post-obstrucción.
Los efectos del balón de contrapulsación se pueden observar
en la onda de presión arterial del paciente con una inversión en
la curva de las presiones.
Definición de sincronización de un balón de
contrapulsación
La sincronización consiste en la regulación automática o manual
de los puntos de inflado y desinflado referidos a la sístole
y a la diástole.
La consola de controles está diseñada para que un operador
programe manualmente los puntos de inflado y desinflado en
forma específica.
Tanto el médico como la enfermera a cargo, deben entender
perfectamente la morfología de la onda de presión arterial y
sus puntos clave para determinar si el balón está sincronizado
con el latido cardíaco y, por lo tanto, está cumpliendo su función.
La consola del BCPIAO requiere de una señal de disparo o
“trigger” que le indique cual es la sístole y cuál es la diástole.
La señal de disparo más frecuentemente usada es la onda R del
electrocardiograma del paciente.
La señal del electrocardiograma se puede obtener directamente
a través de un cable paciente o desde un monitor. Es importante que esta señal de electrocardiograma sea una señal monofásica
y limpia sin artefactos que pueda ser reconocida fácilmente por dispositivo.
Si la señal del electrocardiograma no es clara o como en el
caso del quirófano en el que es interferida por el electrocauterio,
se puede reemplazar por la señal de la onda arterial del
paciente.
Pero para poder sincronizar correctamente al balón de contrapulsación,
debemos hacerlo en relación a la onda de presión
arterial.
Esto sería que, el inflado del balón de contrapulsación se realice
al inicio de la diástole o sea inmediatamente después del
cierre de la válvula aórtica, que se manifiesta en la onda de
presión arterial en la cisura dícrota.
El desinflado del balón se debería producir durante la contracción
isovolumétrica, es decir, inmediatamente antes de la aparición
de la sístole arterial.
Inflado del balón durante la diástole
El inflado rápido del balón de contrapulsación con helio (unos
40 cc aproximadamente en adultos) se debe producir justo en
el momento del cierre de la válvula aórtica; esto eleva la presión
diastólica en lo que se llama “presión diastólica aumentada”.
Esto debería ocurrir en un momento muy preciso y por lo tanto
se sincroniza el balón de contrapulsación con la cisura dícrota.
Idealmente la onda de presión debería tomarse en la raíz aórtica
donde esta cisura indica el cierre exacto de la válvula aórtica.
Pero como en las unidades de cuidados intensivos la presión
en esta parte de la aorta no puede monitorearse, debemos considerar
que hay un pequeño retraso por la distancia a recorrer
entre la raíz aórtica y las arterias periféricas donde por lo general
se insertan los catéteres arteriales
Complicaciones en el uso del balón de
contrapulsación
Las complicaciones se pueden producir durante la colocación
del catéter-balón, la contrapulsación o el retiro del
mismo
Debemos también nombrar las complicaciones mecánicas
más frecuentes y que afectan directamente la funcionalidad
del equipo.
1) Marcapasos auricular: cuando el paciente tiene un marcapasos
auricular, la espiga de éste es interpretada por el equipo
como un complejo QRS y activa el mecanismo en un momento
que no es el indicado. La solución es colocar un marcapasos
bipolar o ajustar el disparo de la consola a la modalidad marcapasos.
2) Taquicardia: por lo general la efectividad del balón cesa con
frecuencias cardíacas por encima de 120 latidos por minuto,
ya que el dispositivo no puede inflarse y desinflarse tan rápidamente.
La solución es: tratar de disminuir la frecuencia cardíaca
del paciente o programar la modalidad del balón en 2:1
en vez de 1:1.
En la modalidad 1:1 el balón contra pulsa cada latido cardíaco,
en la modalidad 2:1 contra pulsa ciclo por medio.
3) Disminución del volumen del gas del balón detectado por la
consola y sus monitores de alarma. Puede haber una fuga de
gas ya sea por desajuste de las conexiones o por rotura del
balón.
Inicialmente verificamos la presencia de sangre en las tubuladuras
de polivinilo del balón que es la señal inequívoca y cierta
de la rotura del balón dentro de la aorta, esto implica detener
el mismo y llamar con suma urgencia a cirugía para su retiro,
ya que su presencia inerte no sólo no aporta ningún beneficio,
sino que es altamente trombogénica.
Si la alarma proviene de una desconexión accidental, se reconecta
y se pulsa autofilling para el nuevo llenado del balón con
gas y se reiniciará el ciclo
Otras complicaciones del uso del balón son
- disección aórtica
- ruptura de la arteria femoral
- ruptura de la aorta afortunadamente poco común.
- pérdida de pulsos
- tromboembolismo localizado o múltiple.
- isquemia de miembros inferiores
- sd. compartimental de miembros inferiores
- daño vascular local
- trombocitopenia (por heparina y otros anticoagulantes utilizados)
- ruptura y/o atrapamiento intra aórtico del balon de contrapulsacion
- infecciones
Debemos siempre tener en cuenta la presencia de hormigueo, calambres, entumecimiento y claudicación intermitente, así como cambios de coloración, en la temperatura de miembros inferiores, datos de oclusión en miembros superiores, datos de isquemia mesentérica datos por distensión abdominal, disminución de los ruidos gastrointestinales, defensa al tacto, diarra., datos de embolismos que pueden ser cerebrovasculares, pulmonares, mesentéricos, esplénico, hemianopsia, isquemia medular, paraplejia por oclusión de arterias cerebrales. Datos de infección en el sitio de la inserción y datos de sd. compartimental en miembros inferiores.
Esperando que esta rápida revisión sea de utilidad para nuestra práctica diaria.
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